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Aspectos Sociales en ESG: Los Datos que Exige El Mundo Post-Covid 19

Cuando hablamos de los aspectos sociales dentro de los criterios ESG, nos referimos a políticas y prácticas organizacionales relacionadas con los derechos humanos, la ética empresarial, la gestión de la cadena de suministro, la inclusión, la seguridad y salud de los trabajadores y los impactos sociales que resultan de las operaciones corporativas.  

Muchos de estos temas se consideran en los estándares SASB (Sustainability Accounting Standards Board), los que establecen un marco para la toma de decisiones dentro de las empresas. Dependiendo de la industria, estos temas pueden estar sesgados a salud y seguridad en el trabajo, discriminación, seguridad de la información, ética de negocios, o hasta inclusión financiera. 

En el contexto de la pandemia del COVID-19, estos temas han cobrado aún más relevancia, provocando que las organizaciones comiencen a recopilar datos relacionados a sus temas sociales.  

La Necesidad de Medir los Criterios Sociales  

El cambio climático suele estar al frente y en el centro de la conversación sobre preocupaciones ESG; sin embargo, los problemas sociales son cada vez más notorios. Éstos pueden ser más difíciles de definir y cuantificar que el ambiental o el de gobernanza, pero sin duda pueden marcar una gran diferencia en la confianza, inclusión y participación efectiva de las partes interesadas. Sobre todo, en tiempos como los que vivimos actualmente. 

Aún es poco común ver empresas reportando en detalle sus prácticas sociales. Se pueden encontrar buenos datos en temas como diversidad de género y condiciones laborales; pero aún es difícil obtener datos robustos en aspectos como la seguridad en el trabajo o ética de negocios, entre otros.  

Cada vez más los inversionistas buscan factores cuantificables para evaluar estos elementos, obtener indicadores de ellos se ha vuelto un factor fundamental. Hoy en día existen herramientas de software para dar seguimiento y medir los criterios ESG, permitiendo obtener una medición bastante exacta del rendimiento de las organizaciones en los aspectos ambientales, sociales y de gobierno corporativo.  

Las nuevas tecnologías pueden ser instrumentos muy valiosos en el diseño, implementación, monitoreo y evaluación de las diferentes estrategias y políticas para avanzar en el camino de la recuperación basada en el empleo justo. “La tecnología puede facilitar una mayor cobertura de la protección social, simplificar el registro de trabajadores, mejorar el acceso a los servicios financieros, fortalecer el desarrollo de competencias y mejorar los sistemas de aprendizaje, apoyar la inspección del trabajo, y favorecer y facilitar el cumplimiento de las leyes laborales” detalla la Organización Internacional del Trabajo en su Panorama Laboral 2021 de América Latina y el Caribe. 

Manteniendo Trazabilidad  

Las empresas que toman la iniciativa en cuestiones sociales resisten con mayor firmeza los riesgos generales. Una manera de hacerlo es a través de softwares de gestión que funcionan en concordancia con los estándares y normativas internacionales de cada industria.  

En el caso del software M-Risk, es posible administrar diversos aspectos sociales del negocio; tales como Salud y Seguridad en el Trabajo, Gestión de Riesgos, Comunidades y Compromisos Ambientales.   

El software permite generar reportes internos y para la autoridad, obtener indicadores (KPI’s) y trazabilidad de los datos. Además, incluye aplicaciones móviles, fundamentales para registrar datos de los temas sociales, ya que permiten hacer el registro en terreno. 

Un Requisito Para Captar Recursos 

La pandemia del COVID-19 ha sido un momento decisivo para el pilar Social, ya que expuso los puntos débiles de la sociedad en lo que respecta la salud, compromisos con las comunidades, acceso a la información, brecha de género y diversidad, y más.  

Actualmente, elementos como la diversidad, equidad e inclusión juegan un papel importante en la toma de decisiones de los inversionistas. Las herramientas para medir cuándo y cuánto están contribuyendo las empresas a esos criterios existen, y ya forman parte de los criterios de evaluación para captar financiamiento (deuda y/o capital); pero más importante todavía es que son esenciales para mantenerlos en el tiempo. Es momento de que su uso se vuelva prioridad visible. 

Nueva llamada a la acción

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